De noche, de día, la sensualidad, la ligereza, la música, las guitarras, el ronroneo natural, las fogatas y la arena debajo. LLevo la playa en mi: los ronsitos, las cervezas, solo embriagan, malviajan; no saben igual sin salitre, sin sol. Mi sudor, sal, de mar a mar, me recuerda donde debo regresar. Cada noche, duele la piel blanca sin sol. Sublime is in the house.
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